27 de abril de 2010

Chez Evaristo

Sencillamente, el Evaristo ha tenido años mejores. Este año no han acertado con ninguna de sus dos propuestas. Las espectativas que llevábamos con las palomitas de bacalao acabaron en chasco: pequeños taquitos rebozados, muy pasados de cocción. Es de agradecer que no estuvieran aceitosos.

En cuanto a las 4 formas de pato... La grasa caramelizada en piruleta era un suplicio de masticar y no tenía un sabor digno de admiración. La intención era buena, y el detalle del pato de piel de naranja, un elemento que demuestra que en el Evaristo mimaron el detalle de sus pinchos. La tosta con el trozo de jamón era, simplemente, eso mismo (y además, no se correspondía con la foto del cartel). El resto, tristemente insulso, la verdad. Con este pincho han querido abarcar mucho, y en consecuencia han apretado poco. Conviene animarlos para el año que viene.
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