9 de mayo de 2010

Curiosidades del Majestic

Pues resulta que el día 7 tuvimos la ocasión de acudir a un banquete de boda en el Majestic de Barcelona, un 5 estrellas Gran Lujo en medio de Paseo de Gracia bastante conocido en noches electorales. Su restaurante presume de tener una estrella Michelín y aunque (vaaale, de acueeerdo) un banquete de bodas no es el mejor escaparate para una degustación a fondo de una cocina, sí hemnos encontrado algunas propuestas muy satisfactorias para nuestros paladares.

Lo más curioso del aperitivo: unas bolas de queso de cabra especiado (yo afirmo que con cominos, mi pareja dice que con pimienta), recubiertas de frambuesa y presentadas pinchadas en un palo. Es como tener delante un chupachuup Kojak. No es que sepan a ambrosía pero, como se decía antes son eso, curiosos. Personalmente, lo que más me agradó fueron unas neulas de pasta brick rellenas de virutas de jamón ibérico y parmesano.


Lo mejor de la cena fue una crema de guisantes y menta tibia, remojando un timbal de guacamole frío y (nos volvemos a encontrar) una neula de brick e ibérico. Lo cierto es que, a solas y por separado, ni la crema ni el guacamole mataban, pero si mezclabas todos los ingredientes el sabor era realmente delicioso: primero el contraste frío y caliente del timbal y la crema. Después el ácido y amargo del guacamole. Un relámpago de menta y, finalmente, para abrazarlo todo en el paladar, el sabor del ibérico. Delicioso.


También merece ser nombrado el digestivo anterior a la tarta de boda (toda una osadía por parte de los novios, que demostraron cierta rebeldía con algo tan aparentemente poco nupcial como una Sacher). Y es que en lugar de los habituales sorbetes de limón o de frutas rojas, nos sirvieron un consomé de fresones (acidez no debe faltar aquí) con una bola de helado de vainilla natural. No hace falta decir que donde se ponga la vainilla natural, que se quite cualquier esencia, y en este caso hacían una pareja fantástica con el fresón. En el fondo era una variación del postre favorito de Gala, la musa de Dalí: el zumo de naranja natural con helado de vainilla y un chorro de Cointreau. Ambos buscan el contraste ácido y dulce. Y a fe que dan con él.

Y no puedo terminar sin comentar lo mejor de lo mejor, que poco o mucho también tiene que ver con la gastronomía: la terraza del Majestic. Si alguno ha visitado la Pedrera y ha subido a lo más alto, se puede hacer una idea de lo que se "controla" desde esta privilegiada posición en el centro del centro de Barcelona. Una sóla palabra: ES-PEC-TA-CU-LAR. Me imagino el panorama nocturno... Y tal vez lo pruebe cualquier noche del próximo verano... si ahorro lo bastante como para costeame la consumicion (por hacerse una idea, en el piano-bar de la planta baja te pueden soplar con toda tranquildad como 14 euuros por gin-tonic, pero sin la ginebra).

¡Ah! Tampoco puedo acabar sin felicitar a los novios. Felicidades, Consol y Pascal.
 Go gcuire Dia an t-ádh ort!
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