17 de marzo de 2011

Descubriendo nuevos lugares

Una de las mejores cosas que tiene la realización de eventos como el Març Gastronòmic es que te permiten descubrir lugares a los que nunca habrías prestado atención o que ni siquiera sabías que existían. Esta razón, de por sí, ya justifica la inversión en participar en una movida de este tipo. El viernes pasado nos sucedió exactamente eso con el restaurante De Reprente de El Prat.

Orientado hacia la comida italiana, lo primero que entra por los ojos es una decoración moderna y funcional que deja entrever una cocina que, en dimensiones, ya la quisieran para sí en el Ona Nuit… Estéticamente parecido a otro restaurante ubicado en la otra punta del Prat (no daré más detalles), hay que dejar claro que, en esta ocasión no nos encontramos, por fortuna en ninguno de los otros aspectos, con una mona vestida de seda. La atención es competente, la carta de vinos justa y sin pretensiones, el ambiente (la noche que fuimos) demasiado ruidoso para mi gusto (algo imputable, sin duda, al civismo del resto de comensales), y las viandas… a la altura de lo que te imaginas al entrar por la puerta.



La propuesta del menú degustación que nos trae el De Repente es de las que más me llamó la atención de todo el catálogo. Bautizada como “alcachofa de repente” (no sé si por auto-homenajearse, por el hecho de que, en realidad, en el interior de la masa te acabas encontrando el centro de una de estas flores de invierno, o si por ambas cosas), se presenta un corazón de alcachofa coronado por una vieira y todo ello napado por una especie de bechamel con mozzarella, suave y sin predominar por encima del resto (de agradecer), con un toquecillo de albahaca que acaba de darle la personalidad italiana al plato. La acompañan un par de cigalitas y una frambuesa que aumentan el espectro gustativo y son un contrapunto al conjunto principal que podríamos decir que es perfectamente suave. Como buena receta de inspiración azzurra te atrae por el olfato nada más aparecer el plato en la mesa. De acuerdo, no estamos ante una sublime creación, pero sin duda es algo diferente y a la que en ejecución es difícil ponerle pegas (si acaso a las cigalas, si no te gustan pasadillas). Muy recomendable.

El segundo plato del conjunto es pota blava deshuesado con una crema de queso. Se parece bastante el pollo relleno que hacemos en casa de vez en cuando, aunque en esta ocasión han obviado el jamón. El plato está bastante bien sazonado, pero en cuanto a creatividad, comparado con el primero, cae por su propio peso en el saco de las recetas fáciles “do it yourself”. Y como todo pollo asado al horno, a medida que se va enfriando se va haciendo más incómodo de tragar… aunque en este caso no se puede decir, ni mucho menos, que se les hubiera pasado y, además, la salsa de queso ayuda bastante en la labor.

Aparte del menú degustación, hay que reconocer que el resto de platos que iban saliendo tenían una pinta de lo más apetitosa, lo que nos hará regresar a no mucho tardar para seguir descubriendo la cocina del De Repente, un restaurante que despega con un concepto muy claro y muy bien implementado, algo de agradecer hoy día con tanto sucedáneo por ahí suelto, y que sólo pincha (con estrépito, eso sí) en los postres… Sí.  Le falta el final feliz, pero espero que sepan darle solución a no mucho tardar.
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