5 de abril de 2011

Consideraciones finales sobre el segundo Març Gastronòmic

A poco de terminar esta segunda cita anual, me comentaba uno de sus organizadores que había sido todo un éxito de comensales, y que incluso los que habían rechazado participar ahora se arrepentían de no haberlo hecho. Lo comparto todo íntegramente.

Efectivamente, en lo gastronómico se ha tenido la oportunidad de degustar buenas recetas y, en el caso del Rústic, excelentes técnicas culinarias inéditas en El Prat hasta la fecha. No cabe ninguna duda de que Virgi presentaba la mejor propuesta de las que he podido probar. Y no sólo eso, sino que creo que ha señalado un camino que, si es seguido por otros participantes en próximas ediciones, puede convertir el Març en un evento gastronómico de verdadera categoría.

Estamos todavía ante una acción joven (esta ha sido la segunda edición) y, por tanto, todavía tiene muchos aspectos que mejorar. Aunque la mayoría de elaboraciones presentadas han sido de corte digamos clásico, también se han visto propuestas auténticamente de vanguardia. Habría que propiciar esta vertiente conceptual, ya que de lo contrario puede acabar convirtiéndose en algo ya visto y por tanto aburrido, condenando a la extinción la celebración del Març. Aunque, claro, me consta que esto es más fácil decirlo que hacerlo, porque esto implicaría no solo incrementar la participación de restauradores, sino evolucionar el tipo de cocina de buena parte de los mismos… Y para eso hace falta tiempo y una buena base de conocimientos. Lo primero no es abundante, pero en lo segundo la AGT (Associació Gastronomia i Turisme) puede jugar un importante papel dinamizador proponiendo acciones divulgativas, de intercambio y de formación entre sus asociados.

En tiempos de crisis como los que vivimos, la receta no es nueva: la formación es la base de la innovación; y la innovación es la base de la excelencia y del éxito. Lo que más me gusta del Març es que puede ser un buen acicate para este cambio, y para hacerlo más efectivo en este sentido se podrían introducir algunos elementos que fomenten la competitividad de los participantes y la implicación de los comensales. ¿Serán capaces los hosteleros del Prat de tener altura de miras y dar importancia a una estrategia innovadora por encima del negocio a corto plazo?

Espero que sí. Por su bien y por el de todos.
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