17 de marzo de 2012

[3r MG] Ma Gastrono

De esta guisa me quedé el martes pasado en La Sal Marina(Hotal Renaissence). A medias. Porque resulta que en aquél momento no tenían Pota Blava y, por tanto, el menú que proponían se quedaba sólo con el primero. Aunque es justo reconocer: prefiero mil veces que me digan que no me pueden servir Pota Blava, en lugar de que me vendan gato por liebre… Por otro lado, me dieron libertad para elegir cualquier otro plato de su menú diario o de su carta. Por tanto, se puede decir que la inconveniencia de la falta de producto fue bastante bien resuelta por el equipo de La Sal Marina.

Carxofes salteadas con jamón ibérico y foie 

En realidad, el plato que me había llevado al Renaissence había sido el primero: carxofes salteadas con jamón ibérico y foie. Tal vez la curiosidad que tenía por este plato generó en mí unas expectativas que finalmente no pude ver satisfechas. Y es que pensé equivocadamente que se incorporaría el foie a la receta de una forma distinta, y que le confiriera un mayor protagonismo. En lugar de eso, quedaba limitado a acompañar discretamente a un salteado de alcachofas: gloriosa combinación, pero de lo más habitual. Y puesto que el jamón ibérico es verdaderamente potente, y además se presentaba en mayor cantidad, terminaba por sepultar irremediablemente un sabor mucho menos intenso como es el foie. Por otro lado, y no es algo menor, el plato hubiera ganado bastante si a las carxofes les hubieran quitado un par de capas de hoja más, dejando el corazón más limpio de fibra y más tierno.

Poco más que comentar porque el segundo, del que me ahorraré los detalles por no ser parte del Març, me dejó totalmente frío. Si acaso sí se puede decir  algo del postre: un coulant relleno de frutos rojos. Bien ejecutado, aunque personalmente hubiera prescindido del relleno (no soy nada chocolatero, pero en cuanto al coulant, se puede decir que soy bastante purista). Por otro lado, considero que la fórmula de la tarta del día escogida para este menú, por muy buena que esta esté, en realidad acaba por devaluar el conjunto. Primero: porque no sabes a qué atenerte. Segundo, porque no se puede considerar realmente integrado en la propuesta gastronómica.
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