13 de marzo de 2012

[3r.MG] Quien tuvo, retuvo

Estrenamos el repaso a las propuestas de la 3ª edición del Març Gastronòmic con una agradecida e intempestiva visita a La Lluna en un Cove. Intempestiva porque nos presentamos fuera del horario de oferta del menú. Y es que, hay que fastidiarse, no sé como no recordé que La Lluna tiene la extraña costumbre de participar en el Març de manera intermitente (sólo de lunes a jueves y al mediodía)… Y agradecida porque, todo y la “pixada fora de test”, tuvieron el detalle de darnos de cenar el menú que han preparado para el Març. De no haber sido así, mucho me temo que este año me habría vuelto a quedar sin degustar los platos de La Lluna (por motivos puramente laborales, que conste). Y eso habría sido una lástima, la verdad.

Crema de romesco con raviolis de Carxofa Prat y butifarra
Porque La Lluna, como por otro lado también suele ser habitual, presenta un menú muy serio, verdaderamente redondo, desde el primero hasta el postre. Podrá gustar más, o gustar menos, pero todos los platos que llegan a la mesa demuestran tener mucha cocina, por todos sus costados. Desde una concepción bastante clara de los sabores que han querido conseguir, el uso creativo de técnicas diversas, hasta el emplatado, pasando por una ejecución correctísima, prácticamente sin reproche técnico alguno, y cuya valoración entra en el terreno de juego de los matices subjetivos de cada uno.

Comienzan la ronda unos raviolis de Carxofa Prat y butifarra, más cercana a una morcilla muy suave y con importante presencia de canela, sobre una crema de romesco de la que vale la pena tomar buena nota para ensayarla en casa un día de estos. Deliciosa. Realmente equilibrada, suave y sin regusto alguno a nata o a mantequilla. Personalmente, me ha encantado este plato. Juega perfectamente y sin estridencias con el amargor de la alcachofa, un toque de acidez de la crema y las notas dulces de la canela. Si algo se le puede reprochar es que es tan suave que no se percibe ningún matiz salado que termine por redondear la faena. Pero lo decía más arriba: cuestión de gustos.

Pota Blava y mousse de Carxofa Prat con sus chips
Le sigue un Pota Blava deshuesado, acompañado de una mousse de Carxofa Prat y chips de alcachofa. Una evolución del milhojas de Pota Blava que La Lluna tiene en carta todo el año, pero bastante mejorado a mi humilde entender. La carne del pollo está perfectamente rustida, jugosa, sabrosa, lejísimos de resecarse. La mousse es digna de aplauso y evita perfectamente el riesgo de prevalencia del huevo de estas elaboraciones. Y las chips de Carxofa aportan un “puntito crunch” (que diría Sergio Fernández), divertido y salado. Un plato muy inteligente que, con una limitada cantidad de producto (el Pota Blava no es, lo que se suele decir, barato) consigue un resultado de verdadera categoría. Un tratamiento tan honroso de los productos merece todo el reconocimiento. Espero que tanto este plato como el anterior sean incorporados a su carta una vez terminado el Març.

Para finalizar, si mi mala memoria no me falla, un viejo conocido de la carta de postres de La Lluna: la pirámide de chocolate blanco. Helado de chocolate blanco en forma de pirámide, con cobertura sólida de chocolate blanco y relleno de… ¿chocolate blanco? ¡Pues no! Relleno de frutos rojos. Un contrapunto ácido que le da algo de ligereza al conjunto.

Si hubiera que hacer una lista de los menús imprescindibles que habría que probar en este Març, éste estaría incluido en un lugar destacado. A la vista de la experiencia no tengo más que rendirme a la evidencia y proclamar que, definitivamente, debo levantar a La Lluna de mi cuarentena particular… cosa que en el fondo me alegra sobremanera. Finalmente, espero que en próximas ediciones reconsideren la política que siguen con el horario de las degustaciones.
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