2 de marzo de 2012

... o 2 de Vins


Hace ya casi dos años, escribía en otro post de este blog sobre las bondades de los bares de pinchos de Pamplona. Ensalzaba la calidad, cantidad y variedad de sus pinchos, la excelencia en el trato al cliente, la atención en los detalles, o la capacidad de transformarse en bares de copas en un plis plas. ¿Es posible encontrar locales que compartan estas características fuera de Navarra? Yo conozco uno en El Prat de Llobregat: se llama 2 de Vins.

Este bar realiza una clara apuesta por un concepto tan lamentablemente exótico por estos lares como es la enoteca (o vinoteca), o al menos ejecutados con tanta coherencia. No nos llevemos a engaño: es una cuestión de lo que pide el cliente… Y por aquí, con carácter general, cuando se trata de practicar la barra fija nos tiran más las cañas que las copas de vino. Para los que prefieren el zumo de la uva (o para los que tocamos todos los palos, como es mi caso) resulta a menudo frustrante que la única alternativa que tengas en la mayoría de bares de tapas sea el Rioja (¡con la de bodegas excelentes que tenemos a menos de 50 Km de la puerta de casa!). Y no hablemos de la cara que se le pone a algun@ si le piden un blanquito bien fresquito para el aperitivo… poco menos que si quién tuviera al otro lado de la barra fuera verde y tuvieras antenas. Pero, don’t worry brother. Si alguna vez te has sentido así, debes saber que el 2 de Vins es tu sitio.



Resulta reconfortante, sin duda, verse ante la necesidad de decidir si, en un momento dado, me apetece más un joven del Penedés o un crianza de la Ribera; o si mejor prefiero un Verdejo o un Albariño; o si soy fan de los deportes de riesgo y deseo dejarme aconsejar… En este lugar hay una buena variedad para escoger, y los consejos de los camareros suelen ser bastante acertados. Detalle a destacar: da gusto que quién tienes al otro lado de la barra conozca qué es lo que te está vendiendo. Y que tenga claro qué proponerte cuando te apetece algo afrutado, o algo con toques florales.

Por supuesto, todo ello en perfecta sintonía con una oferta de pinchos (servidos a la navarra, por cierto) amplia y diversa. Desde un pincho de jamón hasta una tapa de foie con mermelada de tomate o de cebolla, pasando por el pulpo a la plancha o el paté de cabracho. No, no han inventado la pólvora. Pero sí se esmeran en conseguir unos fuegos artificiales más que decentes (gastronómicamente excepcionales, si miramos alrededor).

Estas y otras cosillas confeccionan el bonito atuendo de la barra del 2 de Vins, en tanto que vinoteca y bar de pinchos… Pero es que cuando cae la noche y sale Casimiro, se reconvierte en uno de los mejores bares de copas de todo El Prat. Si alguien quiere saber cómo preparan los cubatas en Pamplona, y no quiere chuparse las 4 horas de coche, puede pasarse por este bar. Desde la aromatización de las copas, hasta la posición de las botellas de angostura, existen grandes similitudes. Una buena oferta de combinados y, ¡gracias señor!, más de una decena de ginebras premium, prácticamente con matices para todos los gustos, y que saben escapar mejor que bien de la Hendricks o la Citadelle de moda.

Vamos, que 2 de Vins es un lugar notable, tanto de día como de noche. Lástima que, de estos, haya tan pocos.
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