2 de abril de 2012

[3r MG] De Repente, a jugar


Se puede decir que el 2º Març Gastronòmic fue la puesta de largo del De Repente, que había abierto sus puertas muy poquito tiempo antes. Y también se puede decir que empezaron su andadura con bastante buen pie, no sólo por aprovechar la coyuntura de las jornadas gastronómicas para darse a conocer con relativa rapidez, sino porque la propuesta gastronómica que presentaron era muy interesante. El resultado de “todo plegado” es un local de bastante éxito, en el que en ocasiones cuesta reservar.

Conscientes de lo bien que les fue el año pasado, en esta ocasión han hecho un importante esfuerzo para presentar un menú que vuelva a hacerles destacar de alguna manera. Y lo han vuelto a conseguir. Porque han planteado una degustación de cuatro platos, nada más y nada menos. Todos ellos con productos locales, inteligentemente escogidos y bien ejecutados en general, para compartir entre dos personas y llegando, incluso, a incorporar algunos toques lúdicos. Vamos a verlo.

El primer elemento de la degustación son unas alitas de Pota Blava fritas, con una cobertura de espagueti de riso, sobre un buqué  de ensalada y escamas de sal. Es el plato más flojo del menú (si eres un apasionado del pollo frito, tal vez disientas), pero por suerte es el único que no consigue estar a la altura del resto. Además, técnicamente los fideos quedan demasiado duros y dificultan la masticación. Tal vez, si hubieran hecho uso de fideos de menos calibre, habrían conseguido el efecto crujiente y tostado que quizás buscaban (aunque, personalmente, yo hubiera optado por otro tipo de cobertura que le aportara más sabrosura –quicos, fritos, nachos o copos de maíz tostado-).


El segundo plato es una mousse de Carxofa Prat, y personalmente es el que despertó en mí un mayor interés. Si te atrae el rollito fondue, seguramente sabrás que uno de sus grandes atractivos es su componente social. Todo el mundo come del mismo plato (como las migas del pueblo, por ejemplo), por tanto comparte una misma la experiencia… y al mismo tiempo puede salsear ingredientes más o menos variados a su gusto. Es decir, algo al mismo tiempo grupal e individual. Pues bien: de todas estas virtudes bebe este plato, en el que su epicentro es una tulipa de galleta con la mousse, muy correcta, y en la que puedes untar diferentes ingredientes más dulces (melón galia), ácidos (fresas) o salados (bastones de pan), de manera que te puedes ir componiendo la combinación de sabores como mejor te convenga. Una sorpresa muy divertida.


El tercer plato parte de un as del mundo del tapeo: unos huevos estrellados, muy bien interpretados para estas jornadas. Huevos de dos yemas sobre una cama de patatas paja, al que han agregado unos crujientes de Carxofa Prat, higadillos de Pota Blava y foie. Por si a alguien le pudiera parecer un plato insulso, ha de saber que los añadidos no son gratuitos. Están perfectamente integrados y le aportan sabores muy interesantes. No es alta cocina, ni mucho menos, pero tampoco se trata de algo normal y corriente.


El plato fuerte es la enésima versión del incombustible mar y montaña: un redondo de pechuga de Pota Blava relleno de bogavante en salsa americana. Bastante bien ejecutado (si se come bien caliente, apenas se reseca). Y es que han conseguido extraerle muchísimo sabor a los crustáceos… tanto que tal vez la única aportación del Pota Blava sea la proteína pura y dura. Si eres un amante del marisco (¿y quién no?), en la guía de las jornadas gastronómicas está muy bien explicado cómo elaborar esta receta. Además, el método de cocción recomendado del pollo conserva bastante bien los jugos del producto.

Por si esto fuera poco, después de estos cuatro platos, todavía falta el postre. Cuando el año pasado posteaba sobre el De Repente, llamaba la atención sobre el postre. Mi intención era indicar que no había estado a la altura del menú tan apañao que habían presentado. Bueno. Pues, ni cortos ni perezosos, el equipo de este restaurante se puso manos a la obra y no sólo los mejoraron, sino que se propusieron darles un protagonismo especial, ofreciendo una decena de postres diferentes en su mostrador principal, para escoger lo que más nos apetezca. Algo perfectamente alineado con el concepto del menú: variado y divertido. Después de esta explosión ¿serán capaces de crear algo nuevo y exclusivo para el menú del próximo año?

Por ir concluyendo, otro toque de distinción: si alguien es un entusiasta de los vinos italianos, o simplemente tiene curiosidad por probarlos, en este restaurante va a poder encontrar cierta variedad de estos caldos. Algo que sería de agradecer en muchos que se etiquetan como italianos, pero que no son capaces de ofrecer nada más allá de un lambrusco, se convierte en el De Repente en un buen toque que los vuelve a hacer diferentes. Personalmente, encuentro muy bueno el “Verdicchio” que tienen en su carta.

Se han esforzado en esta edición del Març por ofrecer un gran menú, y han conseguido crear algo abrumador y diferente. Buen trabajo.
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