26 de abril de 2012

De paseo por La Rioja (I)

Tras un intenso Març Gastronòmic, y mientras aguardamos con impaciencia salir pitando para la XIV Semana del Pincho de Navarra (que empieza mañana), hemos tenido un mes de abril gastronómicamente de lo más interesante y que, gracias a la Samana Santa, nos ha permitido ampliar horizontes hacia lugares que por desgracia no conocíamos aún. Y es que, teniendo en cuenta que Logroño es la Capital Española de la Gastronomía 2012, hemos estado afilando El Cuchillo por La Rioja unos días.

 Con este plan, hemos tenido el gusto de descubrir La Senda de los Elefantes de Logroño, que es el sobrenombre con el que se conoce a la zona de tapeo del casco antiguo, cuyos ejes principales con las calles Laurel y San Juan, y que se ha ganado este apelativo porque, según dicen, quién por allí se aventura acaba saliendo con una trompa y a cuatro patas (ojito con ponerse a tiro). Estas calles peatonales y no demasiado anchas, cuentan con una cantidad tal de pequeños y grandes establecimientos, con generosas barras de pinchos y vinos, que invitan a recorrerlas zigzagueando de bar en bar y que consiguen que prácticamente a cualquier hora del día se encuentre instalada una permanente sensación de animado ambientillo.  

Sobran las palabras...

Es posible encontrar, al menos, una especialidad totalmente exclusiva por cada local que, por norma general, utiliza la amplia variedad de productos de proximidad de que disponen, especialmente en cuanto a verduras se refiere. Y es que La Rioja no sólo comparte con Navarra el Ebro como frontera, sino que se beneficia igualmente de la generosidad de sus vegas hortícolas, en este caso en la ribera meridional, con lo que es posible encontrar ricas alcachofas, espárragos, judías, champiñones, pimientos y un largo etcétera de productos. Con decir que la menestra de verduras es uno de los platos que cuentan con mayor tradición de la zona… ¿O es que pensabas que en la Rioja sólo se hacía vino?

Volviendo a Logroño, en las calles Laurel y San Juan uno se puede encontrar con bares de todo pelaje. Las elaboraciones que más abundan suelen ser de corte tradicional, pero también es posible encontrar cocina de vanguardia y un buen puñado de lugares recomendados en guías gastronómicas diversas. Probablemente uno de los más célebres sea el Soriano, conocidísimo por sus champiñones, aunque también se pueden destacar el Blanco y Negro, el DO Laurel y sus tortillas evolucionadas, el Tastavins o La Taberna del Tío Blas. Vamos, que hay para todos los gustos. Lamentablemente nos dejamos por probar el Tondeluna, un restaurante de reciente apertura, rabiosamente innovador, y que está dando muchísimo que hablar. Además, con motivo de la capitalidad gastronómica está haciendo un enorme esfuerzo divulgativo con su programa Somos Capital, con el que han conseguido una gran notoriedad… Pero bueno, eso nos da la perfecta excusa para volver a Logroño a no mucho tardar.

Una de las cosas que, personalmente, más me gustan de La Rioja es que, aunque parezca una soberana chorrada, es la tierra del Rioja. Y eso tiene sus ventajas. Por ejemplo: te puedes tirar toda la santa mañana tapeando por Laurel y, de repente, encontrarte entre copa y copa con un vino que te llame poderosamente la atención. Pues bien: después de la siesta y de bajar la concentración de alcohol en la sangre puedes coger el coche y en no más de 30 minutos plantarte en la bodega de donde procede ese caldo que tanto te ha gustado. Algo así nos sucedió con un blanquito que nos sirvieron en el DO Laurel: un coupage de viura y malvasía con tres meses de crianza en roble llamado Daimon, de las Bodegas Tobía.


Y ni cortos ni perezosos nos plantamos en Cuzcurrita para conocer a Óscar Tobía y descubrir cosas de lo más interesantes: como que Daimon es una línea de vinos realmente innovadora entre la que puedes encontrar algo tan aparentemente exótico como un rosado con crianza (fueron los primeros en España en dar crianza a un rosado, según dicen). Se trata de una bodega de autor verdaderamente potente, con una completísima y excelente variedad de vinos, muchos de ellos reconocidos y destacados dentro de La Rioja y también internacionalmente. Por curiosidad, un par de semanas después, nos hemos vuelto a encontrar con uno de sus vinos en una de las habituales catas ciegas en nuestra bodega de cabecera…

Si cogemos un mapa de La rioja, podemos ver que Cuzcurrita está en uno de sus extremos (junto a Haro). Pues bien, en el extremo opuesto se encuentra la ciudad de Alfaro que, dentro de las actividades de la capitalidad gastronómica de Logroño, ha organizado su VII Semana Santa Verde, con degustación de tapas y pinchos incluida… y shure, andando por La Rioja tampoco era cuestión de perdérsela. Pero el caso es que ha sido en este lugar, dónde y cuándo menos los podíamos esperar y de la manera más absolutamente absurda y casual, en el que hemos hecho el que sin ninguna duda es nuestro descubrimiento gastronómico del año…

… Aunque creo que, para no extenderme demasiado, lo voy a dejar en el tintero para una nueva entrada más adelante… To be continued.
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