28 de marzo de 2012

[3r MG] Experiencia iniciática

Lo confieso: estuve a punto de no ir al “Sopar dels Sentits - Gastronomia Sonora”, a priori una más de las variadas actividades que se llevan a cabo durante las jornadas gastronómicas. De hecho, hasta la tarde anterior no concreté la asistencia. Incluso era tan baja mi expectativa que ni me molesté en coger la cámara de fotos (de esos fangos, vienen ahora estos lodos) e incluso me permití la licencia de llegar 8 minutos tarde... Vayan por delante mis disculpas a la organización.

Definir y clasificar lo que sucedió la pasada noche del 16 de marzo en el Centre Cívic Ribera Baixa no es cosa fácil. Para empezar, por la cantidad de gente implicada en el proyecto: por un lado, el propio equipo del centro cívico, ente público especializado en talleres de cocina, con la colaboración de la AGT y de Kta’s, una iniciativa privada de talleres gastronómicos y de coctelería capitaneada por el bartender Xavi Sarsanedas; y para continuar, el equipo técnico de La Capsa, proyecto cultural también público, que integraba en el evento la tercera edición de Gastronomia Sonora… Resumiendo: dos conceptos diferentes, pero entrelazados.


Gastronomia Sonora es un proyecto audiovisual que este año ha llegado a su tercera edición y que se basa en la creación de un clip a base de los sonidos y las imágenes captadas en una cocina por un equipo artístico interdisciplinar. En esta ocasión, la creación, que será estrenada el próximo 1 de abril en el Cèntric Gastrobar como clausura del Març Gastronòmic, ha recolectado buena parte de su material durante la preparación del Sopar dels Sentits y en la propia celebración… Aunque tal vez sea más fácil hacerse una idea del concepto viendo el resultado, aquí os dejo un enlace a la web de La Capsa con el vídeo del año pasado.

En cuanto al Sopar dels Sentits, se puede decir que se trataba de toda una cena temática que presentaba una plato centrado en cada uno de los 4 sentidos restantes (el gusto, obviamente, siempre está presente). Muy educativa. Iniciática, podríamos decir. Porque, bajo la espumadera de Javier Rayas (del Sant Joan de Binissaida de Menorca, que procedo a incorporar en la lista de mis tareas pendientes), se convirtió para muchos de los asistentes en una aproximación nueva al hecho gastronómico a través de los diferentes matices, colores, aromas, formas, sonidos y texturas que se le pueden dar a un plato. La cosa transcurrió como sigue.

Para preparar el gaznate, nada mejor que un Cynara (alcachofa= cynara cardunculus) que, como todo el mundo sabe valiente fantasmada, no es ni más ni menos que un cóctel de hojas de carxofa prat infusionadas en gin, con un toque de dry martini y ahumado. Una creación de “coctelería molecular” por cortesía de Kta’s que elevaba la temperatura del cuerpo y del alma. Lo acompañaba una cuchara de espuma de alcachofa (a la que no le habrían sobrado unas virutillas de jamón…).

Empezando por la vista, dos entrantes: una cuchara de atún rojo coronado por un caviar de arándanos (hecho de zumo de arándanos, perlado mediante el método de la esterificación simple) con un toque de jengibre caramelizado y brotes de cebolla; y una cola de gamba cruda que había que cocer a la llama de una copa de ron. Muy entretenido el segundo, pero la combinación de sabores del primero y su manera de evolucionar en la boca, nos pareció muy destacable.

Continuando con el tacto, un muslito de codorniz, sobre un buqué de brotes y una vinagreta agridulce de vino tinto y fresa, que invitaba a ser abordada como quién se come un chupa-chup. Para mi gusto, tal vez la propuesta más floja.

Siguiendo con el olfato, el plato fuerte de la noche: un medallón de cerdo ibérico con un toque de aceite de trufa blanca y una ramita de romero (ya se sabe: romero+cerdo=éxtasis), acompañado de una crema de calabaza... Y aquí he de hacer una pausa para la publicidad, porque el taco de carne estaba cocinado de una manera, simple y llanamente, PERFECTA. Tierno, jugoso y tan bien cocido y con tal textura que hubiera merecido estar en el sentido del tacto. Para los que semos cocinillas y nos gusta el cochino, sabemos cómo es de fina la frontera entre dejar un taco de solomillo crudo en su centro, o dejarlo más seco y más duro que el cogote de San Pedro… Y es que es con estos toros cuando se demuestra quién se dedica a la lidia, y quiénes nos lo miramos babeantes desde la barrera…

Finalizaba el condumio un doble postre dedicado al oído: un milhojas de chocolate con una mousse de coco y una copa de espuma de yogur griego sobre un fondo de chocolate blanco. El toque sonoro lo ponían unas perlas de peta-zetas, un producto que está viviendo una segunda juventud en las cocinas y que a su vez, a quienes lo disfrutamos de guachos, tiene la virtud de transportarnos a los tiempos de bollycao.

¿Conclusiones? Pues, francamente, espero que la cosa no quede en anécdota y el año que viene podamos disfrutar de algo parecido. Creo que esta actividad, no sólo ha acabado siendo la más interesante de las jornadas, sino que marca el sentido hacia el que entiendo que debería dirigirse el Març Gastronòmic en sus próximas ediciones: la experiencia gastronómica como centro total, estimulante, de descubrimiento e innovación. Y es que, actividades como esta son de las que crean verdadera afición por la cocina.

El bueno de Rayas cerraba su speach diciendo algo así como que “el comer pasa de ser una necesidad a un placer al utilizar los sentidos”. Dudo mucho que ningún entusiasta de la gastronomía se pueda mostrar en desacuerdo. Con esta frase tan redonda, se terminaba de redondear (y valga la redundancia) el Sopar dels Sentits… Menos mal que no cometí el pecado capital de perdérmelo…

PD: Sorry por la calidad de las fotos...

17 de marzo de 2012

[3r MG] Ma Gastrono

De esta guisa me quedé el martes pasado en La Sal Marina(Hotal Renaissence). A medias. Porque resulta que en aquél momento no tenían Pota Blava y, por tanto, el menú que proponían se quedaba sólo con el primero. Aunque es justo reconocer: prefiero mil veces que me digan que no me pueden servir Pota Blava, en lugar de que me vendan gato por liebre… Por otro lado, me dieron libertad para elegir cualquier otro plato de su menú diario o de su carta. Por tanto, se puede decir que la inconveniencia de la falta de producto fue bastante bien resuelta por el equipo de La Sal Marina.

Carxofes salteadas con jamón ibérico y foie 

En realidad, el plato que me había llevado al Renaissence había sido el primero: carxofes salteadas con jamón ibérico y foie. Tal vez la curiosidad que tenía por este plato generó en mí unas expectativas que finalmente no pude ver satisfechas. Y es que pensé equivocadamente que se incorporaría el foie a la receta de una forma distinta, y que le confiriera un mayor protagonismo. En lugar de eso, quedaba limitado a acompañar discretamente a un salteado de alcachofas: gloriosa combinación, pero de lo más habitual. Y puesto que el jamón ibérico es verdaderamente potente, y además se presentaba en mayor cantidad, terminaba por sepultar irremediablemente un sabor mucho menos intenso como es el foie. Por otro lado, y no es algo menor, el plato hubiera ganado bastante si a las carxofes les hubieran quitado un par de capas de hoja más, dejando el corazón más limpio de fibra y más tierno.

Poco más que comentar porque el segundo, del que me ahorraré los detalles por no ser parte del Març, me dejó totalmente frío. Si acaso sí se puede decir  algo del postre: un coulant relleno de frutos rojos. Bien ejecutado, aunque personalmente hubiera prescindido del relleno (no soy nada chocolatero, pero en cuanto al coulant, se puede decir que soy bastante purista). Por otro lado, considero que la fórmula de la tarta del día escogida para este menú, por muy buena que esta esté, en realidad acaba por devaluar el conjunto. Primero: porque no sabes a qué atenerte. Segundo, porque no se puede considerar realmente integrado en la propuesta gastronómica.

13 de marzo de 2012

[3r.MG] Quien tuvo, retuvo

Estrenamos el repaso a las propuestas de la 3ª edición del Març Gastronòmic con una agradecida e intempestiva visita a La Lluna en un Cove. Intempestiva porque nos presentamos fuera del horario de oferta del menú. Y es que, hay que fastidiarse, no sé como no recordé que La Lluna tiene la extraña costumbre de participar en el Març de manera intermitente (sólo de lunes a jueves y al mediodía)… Y agradecida porque, todo y la “pixada fora de test”, tuvieron el detalle de darnos de cenar el menú que han preparado para el Març. De no haber sido así, mucho me temo que este año me habría vuelto a quedar sin degustar los platos de La Lluna (por motivos puramente laborales, que conste). Y eso habría sido una lástima, la verdad.

Crema de romesco con raviolis de Carxofa Prat y butifarra
Porque La Lluna, como por otro lado también suele ser habitual, presenta un menú muy serio, verdaderamente redondo, desde el primero hasta el postre. Podrá gustar más, o gustar menos, pero todos los platos que llegan a la mesa demuestran tener mucha cocina, por todos sus costados. Desde una concepción bastante clara de los sabores que han querido conseguir, el uso creativo de técnicas diversas, hasta el emplatado, pasando por una ejecución correctísima, prácticamente sin reproche técnico alguno, y cuya valoración entra en el terreno de juego de los matices subjetivos de cada uno.

Comienzan la ronda unos raviolis de Carxofa Prat y butifarra, más cercana a una morcilla muy suave y con importante presencia de canela, sobre una crema de romesco de la que vale la pena tomar buena nota para ensayarla en casa un día de estos. Deliciosa. Realmente equilibrada, suave y sin regusto alguno a nata o a mantequilla. Personalmente, me ha encantado este plato. Juega perfectamente y sin estridencias con el amargor de la alcachofa, un toque de acidez de la crema y las notas dulces de la canela. Si algo se le puede reprochar es que es tan suave que no se percibe ningún matiz salado que termine por redondear la faena. Pero lo decía más arriba: cuestión de gustos.

Pota Blava y mousse de Carxofa Prat con sus chips
Le sigue un Pota Blava deshuesado, acompañado de una mousse de Carxofa Prat y chips de alcachofa. Una evolución del milhojas de Pota Blava que La Lluna tiene en carta todo el año, pero bastante mejorado a mi humilde entender. La carne del pollo está perfectamente rustida, jugosa, sabrosa, lejísimos de resecarse. La mousse es digna de aplauso y evita perfectamente el riesgo de prevalencia del huevo de estas elaboraciones. Y las chips de Carxofa aportan un “puntito crunch” (que diría Sergio Fernández), divertido y salado. Un plato muy inteligente que, con una limitada cantidad de producto (el Pota Blava no es, lo que se suele decir, barato) consigue un resultado de verdadera categoría. Un tratamiento tan honroso de los productos merece todo el reconocimiento. Espero que tanto este plato como el anterior sean incorporados a su carta una vez terminado el Març.

Para finalizar, si mi mala memoria no me falla, un viejo conocido de la carta de postres de La Lluna: la pirámide de chocolate blanco. Helado de chocolate blanco en forma de pirámide, con cobertura sólida de chocolate blanco y relleno de… ¿chocolate blanco? ¡Pues no! Relleno de frutos rojos. Un contrapunto ácido que le da algo de ligereza al conjunto.

Si hubiera que hacer una lista de los menús imprescindibles que habría que probar en este Març, éste estaría incluido en un lugar destacado. A la vista de la experiencia no tengo más que rendirme a la evidencia y proclamar que, definitivamente, debo levantar a La Lluna de mi cuarentena particular… cosa que en el fondo me alegra sobremanera. Finalmente, espero que en próximas ediciones reconsideren la política que siguen con el horario de las degustaciones.

6 de marzo de 2012

3r. Març Gastronòmic - Los preliminares

Carpaccio de carxofa con vinagreta
Esta tarde se ha realizado la presentación institucional de la tercera edición del Març Gastronòmic, que este año se extenderá desde el próximo día 8 hasta el 31 de marzo. En lo básico, se trata de una exaltación de los productos Pota Blava y la Carxofa Prat a través de una serie de menús elaborados por 19 restaurantes de El Prat de Llobregat (4 más que el año anterior), y ofrecidos a un precio común de 20€ cada uno. Este año, además, l@s chic@s de la AGT han organizado toda una serie de actividades paralelas relacionadas con la gastronomía (concurso de microrecetas, exposiciones, proyección de documentales…) y otras novedades llamativas como la creación de un apadrinamiento del evento, cuyo estreno ha correspondido a Miqui Puig (conocido gurú en asuntos gastronómicos ⌐_⌐!), o la búsqueda de una mayor resonancia a través de las nuevas tecnologías (la promoción de un hashtag en Twitter, #marçgastronomic; perfiles en redes sociales como Facebook o Instagram; una aplicación web para smartphones, uso de etiquetas QR en los flyers…).

Carxofes en tempura
Dentro de esta difusión tecnológica, y para fomentar el más puro boca-oreja 2.0, se celebró el pasado sábado una quedada de gastroblogueros en el centro cívico Ribera Baixa, a la que acudimos invitados junto al colectivo Gastroblocaires y los blogs de Juanma G. Colinas y de Marc Lluch. En esta quedada, se presentó el Març, se repartió un completo dossier de prensa sobre la actividad, y se realizó un showcooking a cargo de Susana (de Ona Nuit/Cèntric) y de Virgi (de Rústic/Dolmar) en la que se elaboraron cinco preparaciones diferentes de Carxofa Prat (por cierto, aportada y más que amenamente presentada por Joan Ribas, presidente de la Cooperativa Agrícola del Prat).

Buñuelos de aprovechamiento

En proceso de esferificación


Espuma de carxofa con virutas de jamón


Al turrón, que es lo que nos interesa: los chefs del evento tuvieron a bien elaborar para los presentes un Carpaccio de Carxofa Prat con una vinagreta, unos interesantes buñuelos de aprovechamiento de las hojas externas asadas (que suelen desecharse), Carxofes en tempura, puré de Carxofa esferificado (la gransorpresa de Virgi para el Març del año pasado) y espuma de Carxofa con nebulosa (virutas) de jamón.

Esferificación de puré de carxofa
En resumen: una jornada muy interesante que esperamos que no se quede en anécdota, en la que agradecemos sinceramente a la AGT el haber podido participar, y en la que se respiró un buen ambiente entre los entusiastas de la gastronomía (me gustaría decir lo mismo de la presentación institucional pero es que, como suele pasar en estos eventos, se ha hablado de todo, menos de cocina...).

A partir de este jueves, en fin, esperamos que todo el mundo pueda disfrutar de estas jornadas. Desde luego, desde este blog vamos a dedicarle una merecida atención.

4 de marzo de 2012

Mi primer post

Y no os lo creeréis, pero no tengo ni idea de cómo empezar.

Después de muchos meses de insistencia (“¿Por qué no escribes en el Blog?”, “Venga mujer, escribe en el blog”, “Qué rica esta receta, ¿por qué no la cuelgas en el blog?”, etc.) no me ha quedado más remedio que escribir un post. Y, como no tengo el paladar tan fino como el muchacho, pero sí que me encanta andar entre pucheros, todo lo que puedo compartir son algunas de mis humildes recetas.

Y pensaréis que, alimentando prácticamente a diario a semejante “elemento”, las recetas deberían ser dignas de reyes. Pues no os hagáis ilusiones. Las recetas que puedo compartir (las que pruebo, creo, modifico, evoluciono o adapto) son tan sencillas que podría llevarlas a cabo cualquiera. Nada del otro mundo. Y es que, en casa del herrero…

En fin, aprovechando que esta semana da comienzo el Març Gastronòmic (del cual seguro que ya os han informado), pues he pensado en compartir con vosotros una receta sencilla pero muy rica que puede elaborarse con Carxofa Prat: Rape con alcachofas. Espero que no os decepcione…


Ingredientes para dos personas:

-          Una cebolla (o dos cebolletas)
-          Dos dientes de ajo
-          Tres tomates maduros (no muy grandes)
-          Dos patatas
-          Caldo de pescado
-          Dos Carxofes Prat
-          Entre cuatro y seis rodajas de rape (eso depende del “elemento” a alimentar :P)

Elaboración:

Picar la cebolla muy fina y poner en una sartén con un poco de aceite. Cuando esté casi terminando de dorar, añadir los dos dientes de ajo triturados. Dejar un par de minutos, sin que la cebolla se queme, y añadir los tomates cortados a cuadraditos. Con el agua que soltarán los tomates, cortaremos la cocción de la cebolla y todo cocerá a la vez. Salpimentar al gusto y añadir una cucharadita de azúcar para contrarrestar el ácido del tomate.

Cuando las verduras estén cocidas, cortar las patatas a rodajas muy finas y añadir. Cubrir con caldo de pescado. Dejar cocer, aproximadamente 10 minutos mientras limpiamos y cortamos las alcachofas en rodajas muy muy finas (como para un Carpaccio o una tortilla). Las añadimos al guiso y dejamos cocer hasta que las alcachofas estén tiernas. Es el momento para rectificar de sal.

Añadimos las rodajas de rape salpimentadas y un poco más de caldo para cubrir el pescado. Cocer hasta que la carne se separe de la raspa.

Dependiendo de la textura de la salsa, se puede dejar reducir una vez se retire el pescado, o incluso se puede reservar (si es que sobra) para otras recetas, porque el sabor es muy potente.

Servir calentito y listo!

Buen provecho J

2 de marzo de 2012

... o 2 de Vins


Hace ya casi dos años, escribía en otro post de este blog sobre las bondades de los bares de pinchos de Pamplona. Ensalzaba la calidad, cantidad y variedad de sus pinchos, la excelencia en el trato al cliente, la atención en los detalles, o la capacidad de transformarse en bares de copas en un plis plas. ¿Es posible encontrar locales que compartan estas características fuera de Navarra? Yo conozco uno en El Prat de Llobregat: se llama 2 de Vins.

Este bar realiza una clara apuesta por un concepto tan lamentablemente exótico por estos lares como es la enoteca (o vinoteca), o al menos ejecutados con tanta coherencia. No nos llevemos a engaño: es una cuestión de lo que pide el cliente… Y por aquí, con carácter general, cuando se trata de practicar la barra fija nos tiran más las cañas que las copas de vino. Para los que prefieren el zumo de la uva (o para los que tocamos todos los palos, como es mi caso) resulta a menudo frustrante que la única alternativa que tengas en la mayoría de bares de tapas sea el Rioja (¡con la de bodegas excelentes que tenemos a menos de 50 Km de la puerta de casa!). Y no hablemos de la cara que se le pone a algun@ si le piden un blanquito bien fresquito para el aperitivo… poco menos que si quién tuviera al otro lado de la barra fuera verde y tuvieras antenas. Pero, don’t worry brother. Si alguna vez te has sentido así, debes saber que el 2 de Vins es tu sitio.



Resulta reconfortante, sin duda, verse ante la necesidad de decidir si, en un momento dado, me apetece más un joven del Penedés o un crianza de la Ribera; o si mejor prefiero un Verdejo o un Albariño; o si soy fan de los deportes de riesgo y deseo dejarme aconsejar… En este lugar hay una buena variedad para escoger, y los consejos de los camareros suelen ser bastante acertados. Detalle a destacar: da gusto que quién tienes al otro lado de la barra conozca qué es lo que te está vendiendo. Y que tenga claro qué proponerte cuando te apetece algo afrutado, o algo con toques florales.

Por supuesto, todo ello en perfecta sintonía con una oferta de pinchos (servidos a la navarra, por cierto) amplia y diversa. Desde un pincho de jamón hasta una tapa de foie con mermelada de tomate o de cebolla, pasando por el pulpo a la plancha o el paté de cabracho. No, no han inventado la pólvora. Pero sí se esmeran en conseguir unos fuegos artificiales más que decentes (gastronómicamente excepcionales, si miramos alrededor).

Estas y otras cosillas confeccionan el bonito atuendo de la barra del 2 de Vins, en tanto que vinoteca y bar de pinchos… Pero es que cuando cae la noche y sale Casimiro, se reconvierte en uno de los mejores bares de copas de todo El Prat. Si alguien quiere saber cómo preparan los cubatas en Pamplona, y no quiere chuparse las 4 horas de coche, puede pasarse por este bar. Desde la aromatización de las copas, hasta la posición de las botellas de angostura, existen grandes similitudes. Una buena oferta de combinados y, ¡gracias señor!, más de una decena de ginebras premium, prácticamente con matices para todos los gustos, y que saben escapar mejor que bien de la Hendricks o la Citadelle de moda.

Vamos, que 2 de Vins es un lugar notable, tanto de día como de noche. Lástima que, de estos, haya tan pocos.